Por mi ideología soy partidario de que las necesidades básicas de una sociedad sean proporcionadas de manera gratuita por el Estado (es decir, impuestos mediante), o bien por otro tipo de ente suprasocial o por la sociedad misma como conjunto. El medio importa poco en este caso, mientras las necesidades basicas de la sociedad queden cubiertas.

Cuando esto no es así, la sociedad inmediatamente se ve resentida. Las clases menos pudientes (y no me ciño sólo al sentido económico) se ven privadas de la satisfación de esas necesidades, por la codicia, el mal manejo o especulación de otros. La vivienda es quizas el ejemplo que más “pega” en España actualmente, pero recordemos que hay países sin sanidad gratuita.

Las sociedades evolucionan y con ellas las necesidades, que se van ampliando al ritmo que pueden ser proporcionadas. Hoy en día, y a lo largo de toda la historia, las personas han tenido un hambre cultural insaciable, y que ademas atentiendolo avivamos el fuego del bienestar y el desarrollo.

Algunos villanos sin escrupulos intentan privatizar la cultura, dificultando el acceso a esta, haciendola minoritaria y elitista, o peor aun, transformandola en balances de debe y haber, en juguetes para hacer dinero. Los libros, la música, el teatro, el cine… son elementos culturales que enriquecen nuestra sociedad, que son patrimonio de nuestra historia y que deberian ser gratuitos en la medida de lo posible. Creo que seria uno de los impuestos menos controvertido, el impuesto cultural, el dinero para la educacion cultural de nuestra sociedad, un dinero para nosotros mismos, para todos, sin distinciones.

Asi evitariamos que organismos como la SGAE se procure unos beneficios más que dudosos de una actividad cultural que deberia ser libre y gratuita (que no es lo mismo que no remunerada). Con internet estas barreras han caido, y ahora los “boss” estan intentando levantar unas nuevas para seguir lucrandose, negando el avance obvio que supone la distribucion cultural gratuita a traves de internet.

Claro que quizas es que no conocemos las consecuencias terrorificas de nuestros actos delictivos al procurarnos cultura gratuita y distribuirla…