Tras una dura época de exámenes, aquí me tenéis otra vez para daros algo que leer de vez en cuando, esperemos que durante el verano pueda actualizar el blog a menudo.

Hoy tocare el tema de los videojuegos, comidilla en numerosos programas alarmistas y prensa poco seria… !no, espera!, !si ha llegado hasta el congreso!. Y creo que ya es momento de dejar algunas cosas claras, a la inquisición anti-píxel.

Los medios de comunicación son un arma poderosísima y en sus inicios suele ser un lugar lleno de oportunidades, con poca censura y mucha creatividad, ¿asusta eh?. Pero no os preocupéis, siempre han existido y existirán los adalides del decoro y las buenas formas, que pondrán el grito en el cielo aunque cualquier nuevo medio de comunicación que teman se les escape de sus sucias y corrompidas manos.

Primero fueron los libros, cuantos libros ardieron en las piras de la censura y la ignorancia. Leer libros era de vagos y fantoches, de gente alejada de la realidad, fomentaban el libertinaje y la violencia, la maduración de ideas peligrosas e incluso la locura. Pero el tiempo paso, y se convirtió al libro en un objeto de culto, su conocimiento era para intelectuales y sibaritas, el libro era ahora un medio sano.

Luego llego la radio, !cuanta mentira trajeron sus ondas!, una voz libidinosa susurrando historias de amor que entraban en todas las casas, niños escuchando acurrucados junto a la chimenea historias de terror, canciones revolucionarias reverberando en las paredes de casas decentes…

Pero tranquilos, que llego la televisión, y la radio paso a ser un medio respetado, la alternativa “cool” y socialmente admitida. Ahora el peligro era la televisión, !imagen y sonido!, habrase visto mayor desfachatez, desnudos y violencia a raudales, estúpidos programas y concursos, cotilleos e insultos…

Y esta época esta pasando poco a poco, y el conocimiento televiso empieza a ser reconocido (vease el programa “Soy el que más sabe de T.V. del mundo”, o cualquier libro de historia del cine donde tocarán la T.V. sin duda). Y ahora nuestro gran enemigo es… la industria del videojuego e Internet.

El nuevo medio de comunicación, tan revolucionario como todos los demás en su época, tan criticado como los libros, tan útil como lo fue la radio, y tan sencillamente inofensiva como la televisión. Si sabes usarla claro, porque a veces hay gente que necesita advertencias para todo.

Los videojuegos no son violentos, ni machistas, ni evaden de la realidad, ni engañan, ni absorben… no más que un libro. Hay tal diversidad que una afirmación en contra de los videojuegos o Internet como conjunto, denota una ignorancia tal del tema, que me provoca una sarcástica sonrisa. La industria del videojuego ha ampliado su catalogo de ventas, su publico potencial, y como todos los medios, han acabado surgiendo leyes que la regulan.

Pero el caso es quejarse, “los videojuegos violentos incitan a la violencia” (!oh dios mío! nunca lo hubiera imaginado!), “cada vez más gente juega con videojuegos” (uff, que peligro), los videojuegos crean adicción” (solo los buenos, no nos confundamos)…

Acabemos por aceptar esta nueva realidad, y dejemos de quemar píxeles en la hoguera del miedo y la hipocresía. De hecho, creo que ya es hora de regular conceptos mucho mas avanzados como la propiedad de bienes virtuales, la privacidad de la red, la libertad de expresión, y la igualdad de condiciones.


“Los videojuegos no afectan a los niños: Quiero decir, si Pacman nos hubiera afectado de niños, estariamos todos moviéndonos por habitaciones oscuras, tragando pastillas mágicas y escuchando música electrónica repetitiva.”

Kristian Wilson, Nintendo Inc. 1989