Antes de nada pedir perdón por lo mal que está escrita esta entrada, demasiado tiempo sin escribir.
Hoy me gustaría compartir con vosotros una opinión que me he ido formando durante años y que además he sufrido en propias carnes. Vamos a hablar de las amistades: formación, desarrollo y pérdida.
Siempre he sido una persona muy inquieta, desde pequeño me han interesado una gran diversidad de campos en ocasiones diametralmente opuestos, y eso me ha llevado irremediablemente a tener amigos de lo más variopintos. Con la mayoría de ellos sólo compartía una parte de mis aficciones, por tanto, solía acabar compaginando varios grupos. Y ese es el problema, no es que a la gente le moleste que tengas varios grupos diferentes de amigos (que a veces sí, les molesta) si no que ya, mediante un proceso natural, los miembros “fijos” de cada grupo aumentan su grado de cohesión mientras que tú quedas rezagado y al final acabas apartado del grupo.
El resultado es que al final has pasado por decenas de grupos pero al final te quedas solo, más solo que la una. Si bien es cierto que no se convierten en enemigos, ya no son tus amigos, son conocidos, a los que saludas y con los que mantienes una breve y típica conversación, pero nada más.
A lo largo de la vida este proceso se da en varias ocaciones de manera natural, seas o no un “viajero incansable intergrupal”. Por ejemplo, al cambiar del instituto a la universidad. Pero aqui nos encontramos con una situación especial, porque al igual que tu se encuentran el 80% de tus congéneres, en un lugar nuevo e inhospito, y solos; con lo que la posibilidad de hacer un nuevo círculo de amigos aumenta. Aunque esto no es siempre así, puesto que si hay gente que ya se conoce de la etapa anterior, se aferraran a sus antiguos lazos y olvidate tú de meterte en medio.
Y esto me lleva a hacerme dos cuestiones: ¿la única manera de conservar a los amigos es sacrificando tu individualidad para someterte a las aficciones comunes del grupo?, ¿por qué la gente es tan reacia a hacer nuevas amistades (a pesar de lo bien que queda decir lo contrario)?.
Yo creo que es por miedo, porque todos y cada uno de nosotros hemos estado alguna vez solos, y es aterrador. Asi que cuando tenemos un grupo que funciona aplicamos la ley informática, “si funciona no lo toques”. Y joder… con la gente tan interesante que hay en el mundo, !como se puede uno contentar con un grupo para toda la vida!; de acuerdo, Amigos con mayusculas, tendrás tres en la vida, pero no hay nada más enriquecedor que conocer gente nueva, nada.
Y ahora es cuando invoco el poder del feedback, ¿cómo cojones se conoce gente nueva?, ¿cómo coño se hacen amigos?. Por mi forma de ser, y por llevar más de dos años fuera de asturias, apenas tengo relación con gente de aqui, y no se me ocurre como ampliar el grupo, a no ser de manera absolutamente casual y fortuita. De acuerdo, puedes buscar actividades que vayan contigo y en teoría la gente que acuda a ellas debería ser una potencial nueva relación pero… no es tan sencillo; sobretodo por esa reticencia de la gente en general a hacer nuevas amistades y sobretodo a incluirlas en su grupo ya estable y anestesicamente tranquilizador.
Y por desgracía, creo que esto es ampliable a nuestra sociedad en general, el miedo a la soledad nos hace aferrarnos a la conocido, privándonos de la aventura de vivir.
Julio 14, 2008 at 8:57 pm
muy interesante.
lo cierto es que el cambio de amistades, desde mi punto de vista, es inevitable. La vida es un fluir, y como parte de ella, también lo somos así como todo con lo que nos relacionamos. toda relación es pasajera,o al menos varía con el tiempo al variar nosotros mismos.
…sin embargo, yo creo que se te da muy bien conocer gente, por lo menos conmigo es efectivo ^^