Bla bla bla, mucho tiempo sin actualizar, bla bla bla, total creo que me leen sólo 3 personas en el mundo y a intervalos irregulares. Al grano.

Hace unos días ha surgido la idea de realizar una serie de cortos para presentarlos a un concurso con la esperanza de ganar algo de experiencia, y quien sabe, cuatro duros con los que pagar futuros proyectos. Pienso comprometerme bastante en el asunto y además una de mis ideas ha gustado y será la primera que intentaremos llevar a buen puerto. Pero no van por ahí los tiros. Todo surge a raíz de otra de las ideas que propuse, en la que básicamente se refleja la alienación emocional de esta sociedad. Y me he dado cuenta de que es un tema recurrente en mi cabeza, algo que realmente me preocupa.

Esta semana he recibido un duro golpe emocional, mas bien una bala de plata directa al corazón, que espero haya entrado y salido limpiamente, sin destrozar demasiados tejidos a su paso. Y lo digo porque sangra, porque duele y quema, pero al menos parece que la sangre está limpia, sin odios ni rencores; ha sido un milagro. Por supuesto, con lo sensible que soy yo, me he pasado dos días en la cama xD, pero gracias a nuevas amistades que parece que estoy forjando poco a poco, he conseguido vendar la herida y seguir adelante… poco a poco.

De todas formas, es curioso como a veces podemos estar rodeados de personas, compañeros, amigos, conocidos… y a la vez estar tremendamente solos. Porque todos somos personas, todos lloramos, nos hacemos daño, nos equivocamos, y a veces necesitamos llorar, gritar, necesitamos sentir que estamos protegidos, el calor del aliento de otra persona… Pero amigo, eso es casi imposible en esta sociedad en la que vivimos. A no ser claro, que tengas pareja (e incluso conozco casos que ni con esas). Y es una pena. Una pena y una enfermedad, un miedo que atenaza nuestros corazones y nos separa los unos de los otros.

Joder, cuantas veces he pensado que lo único que necesito en esta vida es alguien que me diera un abrazo cuando me hace falta. El otro día alguien me regaló uno. Y tócate los cojones, tuvo que ser en un bar y conmigo borracho. Si es que siendo sinceros, que tonto soy la mayoría de las veces…

PD: Como quizás alguien poco inteligente podría malinterpretar mis palabras, este artículo no habla de una relación especial, de amor entre dos personas, etc. Precisamente lo que defiendo es que ese calor humano lo deberíamos tener con cualquier persona, con la anciana que pregunta la hora, y con el camarero que nos sirve la copa.