Hoy es un día para sentirme solo, para recordar lo que tuve. Quizas ligeramente triste, pero sin lagrimas ni montajes, es mejor esbozar una sonrisa de aceptación.

Buscar ese rincón que conecta todo con tu alma, encender un cigarro de cannabis, abrir la ventana y sentarme mirando al vacio mientras escucho Radiohead.

Es curiosamente reconfortante, es algo que echaba de menos, algo que paradójicamente compartí con la persona cuya pérdida provoca ahora mismo esta situación.

No somos más que nuestro pasado, y desde luego no me pienso quejar del mio. Que más da el presente, mejor no pensar en el futuro, yo sólo se de mi pasado, de lo que he vivido y que poco a poco se va fundiendo en mi, de manera indisoluta y permanente.

Si no fuera por esta ciudad tan insípida, sería una noche para deambular, para caminar respirando el aire frio de la noche, sin cruzarse con nadie, solo, caminando hacia el mar, siguiendo la costa, hasta encontrar un momento para sentarse en una roca, escuchar como las olas rompen contra el acantilado mientras las estrellas intentan animarte.

Las estrellas, esas chiquillas si que saben lo que piensas, también ellas nos regalan su pasado.

Mañana será un día más, me gustaría que no lo fuera, me gustaría quedarme empapado del estado de ánimo que hoy me embarga, pero no va a poder ser así. La única manera de sobrevivir solo es vivir el dia a dia, intentar hacer el idiota, y hacer bromas con los amigos. Pero no soy yo, y quizás eso es lo que en realidad añore.

Ser yo mismo.